
El mundo que nos toco vivir. Podria decir muchas cosas sobre esto, pero seria mas de lo mismo que saben todos. Esclavitud con buenos modales (y a veces ni eso), sin cadenas pero encadenando mentes y toda oportunidad de formar una vida cada vez mas linda, del agrado de los habitantes. Pues nada de eso, al contrario y en picada. Los suenos se consumen en lugar de consumarse, por las horas de trabajo, que cada vez son mas (en algunos casos) y todas las injusticias, desigualdades y condiciones lejos del respeto por los seres que obedecen a todo sin opcion. La energia queda entonces por reservarla para trabajar y sobre todo aguantar, aguantar y aguantar. En mi caso estoy del lado de los esclavos, aunque en comparacion, entre todos, podria decirse que tengo una situacion no tan mala. Los que mandan alli estan, hablan y actuan con plena certeza, pues para ellos el mundo que les toco vivir parece ser el correcto, y tambien para mi, la lucha cada dia se hace mas intensa y urgente, hay que mostrarles a esos tipos (y tipas) lo que son y la maldad que riegan a cada paso, en cada decision, en cada acto. Son algo asi como una maquina de malas ideas, todo por el bien de ellos y, solo, ellos. Que impotencia... cuanta tristeza frente a nuestra realidad. Revolucion! se siente en algunos corazones, pero por ahora y quien sabe hasta cuando, solo se manifestara asi de oculto y cruel como en un corazon. Los corazones que apenas tienen tiempo para hablar de amor. Por suerte en el dia pasan cosas, instantes insignificantes en el todo, pero que suerte que aparezcan!! Son los que nos mantienen de pie y nos dan un empujon para seguir preguntandonos sobre todo el resto, que se siente tan malo, y nos hace sentir tantas veces fuera de lugar, en nuestro propio mundo. Los ninos con sus ojos inocentes e infatigables, alguien como mi hermano Francisco que de repente una tarde se encuentra y lo encuentro preocupado por una acaconda!, o como ahora mismo escucho el trote torpe de Pancho, el tapir, yendo por la camineria de cemento con sus trescientos kilos, liberado por fin de su jaula hace un par de dias, y se lo ve feliz, o por lo menos mas contento. Y ahora tengo que irme, a seguir... Pero atenta, muy atenta para no distorsionar lo unico que vale, el amor.
Maria desde Venezuela.